Ante pequeños cortes, raspaduras
o arañazos debes transmitir al niño tranquilidad, decirle que no pasa nada. Si
el incidente ocurre en casa o cerca de ella, tendrás tu botiquín a mano, pero
si sucede en la calle, aunque los principios son similares, es conveniente que
actúes del siguiente modo.

·
Lo adecuado es lavar la herida con agua al chorro y jabón, pero
al no estar en casa, tendrás que buscar una fuente o conseguir una botella de
agua o suero fisiológico. Lava a conciencia para eliminar restos de gravilla o
suciedad, pero no arrastres nada por la lesión.
·
Si es posible, debes levantar la zona herida por encima
de la altura del corazón de tu hijo; de esta manera se reduce el sangrado.
·
Si la herida sangra, tápala con un paño o con lo que tengas a mano
(pañuelos de papel, foulard, etc.) y presiona para ayudar a
taponar la sangre.
·
¡Atención! Si sospechas que puede haber algún cristal dentro, NO aprietes la
herida, mantenla en alto con el pañuelo y lleva al niño al médico más próximo.
Si continúa sangrando y la sangre traspasa el paño, no lo levantes para ver
cómo va, ya que puedes despegar el coágulo que se está formando. Pon más
pañuelos encima, sigue presionando y acércate al médico por si tu hijo precisa
algún punto.
·
Si la herida ha sido por punción, no te fíes del tamaño externo,
porque la lesión puede haber llegado a zonas profundas. Actúa de la misma
forma: lávala bien, tápala y ve al médico. Si el niño tiene más de 18 meses y
ha completado su pauta de vacunación estará protegido contra el tétanos. Si
está cerca de cumplir los 4 años (última dosis de la infancia, la siguiente
será a los 14 años), es posible que le adelanten la vacuna.
·
Si el sangrado es por la nariz, no le pongas la cabeza hacia
atrás, porque tragará sangre y es posible que vomite, que aspire el vómito o
que los esfuerzos aumenten el sangrado. Mantén su cabeza recta, presiona las
aletas de la nariz con tus dedos y un pañuelo y controla el tiempo.
·
A los cinco minutos deja de presionar. Si la hemorragia no ha parado y
os ha dado tiempo a llegar a casa, coloca una gasa empapada en agua oxigenada
dentro del orificio sangrante, dejando una punta para tirar de ella. Si en
cinco minutos más no se detiene, llévalo al médico.
·
En cualquier herida, al volver a casa aplica un antiséptico y
déjala al aire, salvo que esté expuesta a roces. En ese caso cúbrela con una
venda (o ponle una tirita), que destaparás a las ocho horas para ver su
evolución.
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