CAMBIO
DE PAÑAL
Cambiar el pañal a un bebé
requiere algo de práctica, pero hasta que la consigas, necesitas saber primero
bien la teoría. Te enseñamos paso a paso a limpiar sus pompitas, aplicar crema, colocar el pañal
limpio y cerrarlo correctamente para que no se produzcan escapes sorpresa.
Durante
el entrenamiento, seguramente te encontrarás con alguna salpicadura accidental
o una mala colocación del pañal, que pronto superarás, ya que las oportunidades
de hacerlo, sobre todo, durante las primeras semanas, serán muy numerosas.
Qué necesitas para cambiar el pañal al
bebé
Antes
de desnudar a tu bebé, prepara todo lo necesario:
1. Cambiador.
Disponer
de un cambiador alto para no doblar la espalda durante el
proceso del cambio de pañal es práctico y cómodo. Conviene recordar que nunca
debes dejar sólo al bebé porque podría caerse. Si no estás en casa, coloca
siempre al bebé sobre un cambiador impermeable y plegable, en una superficie
rígida y segura, para evitar ensuciar más de la cuenta.
2. Pañal limpio, toallitas húmedas
y crema protectora.
Coloca a mano el pañal limpio, las toallitas y la crema
protectora para evitar tener que desplazarte y así tenerlo todo a mano.
Cómo cambiar el pañal al bebé,
paso a paso:
1.
Coloca cuidadosamente al bebé boca arriba en el cambiador o bien en una
superficie segura, sólida y cómoda.
2. Desnúdale de cintura para abajo. Retira las cintas
autoadhesivas del pañal sucio, ábrelo, levanta las piernas del bebé y ciérralo
aplastando la parte delantera del pañal contra la trasera. Si hay deposiciones, utiliza la
parte delantera del pañal para retirarlas de la piel, siempre de delante hacia
atrás. Coloca las pompis del bebé sobre la parte delantera exterior del pañal.
3.
Levanta las piernas del bebé y limpia la piel de sus pompis con una toallita
húmeda. Si es niña, siempre de delante hacia
atrás, es decir, de la vagina hacia el ano, para evitar posibles infecciones.
Si tu bebé es niño, limpia el pene igual que los pliegues y el resto de la zona
del pañal sin intentar forzar la separación entre el glande y el prepucio, que
todavía puede tardar en producirse.
4. Seca cuidadosamente la zona con una toalla o una toallita
seca, sobre todo, los pliegues de la piel.
5.
Aplica crema protectora para aislar la piel de la humedad alrededor del ano y
en la entrepierna. Asegúrate de extenderla bien y recuerda que no es necesario
aplicar mucha cantidad.
6.
Levanta las piernas del bebé, cierra el pañal sucio de atrás hacia delante con
las cintas autoadhesivas y retíralo.
7. Abre
el pañal limpio y colócalo debajo del culito de tu bebé. Despliega la parte
delantera y colócala por delante, cubriendo sus genitales. Si tu bebé es niño,
asegúrate que su colita ha quedado apuntando hacia abajo para que el pañal
pueda retener su orina.
8. Una
vez que la parte delantera esté a la misma altura que la trasera alrededor de
la cintura del bebé, puedes abrocharlo utilizando las cintas autoadhesivas que
encontrarás a ambos lados de la parte trasera del pañal. Deberás ajustarlo lo
suficiente sin que le apriete, ni quede suelto como para que pueda haber
escapes.
Momentos de higiene como éste, tendrás varios a lo largo del
día. Al principio, cuando son recién nacidos, lleva su tiempo, pues hay que
hacerlo todo con mucho cuidado. Después, los cambios de pañal llevan menos
protocolo, pero lo importante es saber utilizar esta rutina de aseo como un momento especial para
compartir cariño, palabras dulces, masajes y juegos con tu bebé.
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