PRIMEROS AUXILIOS EN LA ESCUELA
Ø REANIMACIÓN CARDIOPULMONAR EN
BEBÉS
Reanimación cardiopulmonar en bebés es un procedimiento de
salvamento que se lleva a cabo cuando la respiración o los latidos cardíacos de
un bebé han cesado, como en casos de ahogamiento, sensación de ahogo, asfixia o
lesiones. La reanimación cardiopulmonar (RCP) es una combinación de:
Respiración boca a boca, la cual provee oxígeno a los pulmones del bebé.
Compresiones cardíacas, las cuales mantienen la sangre del bebé circulando.
Se puede presentar daño cerebral o la muerte en unos pocos minutos si el
flujo de sangre en un bebé se detiene. Por lo tanto, se debe continuar con
estos procedimientos hasta que los latidos y la respiración del bebé retornen o
llegue ayuda médica entrenada.
¿Qué es la RCP?
La reanimación cardiopulmonar básica (RCP) es el conjunto de
maniobras que permiten identificar si un niño está en situación de parada
cardiorrespiratoria y realizar una sustitución de las funciones respiratoria y
circulatoria, sin ningún equipamiento específico, hasta que la víctima pueda
recibir un tratamiento más cualificado.
¿Quién debe hacerla?
La importancia de la RCP radica en que
cualquier persona que conozca la técnica (padres, familiares, maestros,
profesionales de la salud, etc.) puede realizarla en cualquier sitio y sin
tener que esperar. De hecho es vital iniciar la RCP en los
tres primeros minutos después de la parada cardio respiratoria ya
que si no, la probabilidad de que el niño sufra secuelas es muy alto. La muerte
puede ocurrir en tan solo 4 o 6 minutos.
¿Ante qué síntomas hay que actuar?
Los síntomas
a los que tenemos que estar alerta ante un niño son:
·
Pérdida de conocimiento.
·
Paro respiratorio.
·
Ausencia de signos de vida.
¿Qué pasos debemos seguir?
Los pasos de
la RCP siguen una secuencia lógica para garantizar la efectividad y éxito de la
técnica. Por ello no debemos saltarnos ningún paso:
1. Verificar el nivel de consciencia
del niño. Podemos
preguntar cómo se encuentra o practicarle leves sacudidas o palmadas, siempre y
cuando tengamos la certeza de que no padece ninguna posible lesión en el cuello
o en la cabeza debido a un accidente. Se debe observar si se mueve o emite
algún ruido.
2. Si obtenemos respuesta. Si el niño responde
moviéndose o verbalmente, deberemos dejar al niño en la posición en la que lo
hemos encontrado (a menos que esté expuesto a algún peligro adicional),
comprobar su estado y pedir ayuda si fuera necesario.
3. Si no obtenemos respuesta,
pedir ayuda. Si el niño está inconsciente debemos pedir ayuda a alguna persona
cercana. Si no hay nadie cerca no debemos dejar solo al niño.
4. Colocar al niño boca
arriba. Debemos tumbar al niño sobre una superficie dura y plana, con la cabeza
boca arriba y las extremidades alineadas. Es importante evitar torcerle la
cabeza y el cuello, ya que si el niño ha sufrido un accidente podría tener
lesiones cervicales.
5. Abrir las vías respiratorias. Para la abertura de las vías
respiratorias se realizará la maniobra frente-mentón destinada a facilitar la
entrada de aire por la boca. Para evitar que la lengua caiga hacia atrás,
debemos levantar la barbilla con la cabeza fija y con una mano. A la vez, con
la otra mano inclinaremos la cabeza del niño hacia atrás empujando la frente
hacia abajo con la otra mano. En caso de presencia de un cuerpo extraño
visiblemente y fácilmente extraíble en la boca, se intentará retirarlo con la
punta de los dedos, pero nunca deberemos realizar un barrido a ciegas de la
cavidad bucal.
6. Valorar y comprobar la
respiración del niño. Debemos poner el oído cerca de la nariz y boca del niño y observar
el tórax para comprobar si respira. Observaremos, escucharemos y sentiremos
durante no más de 10 segundos antes de decidir si la víctima respira con
normalidad. Si hay alguna duda actuaremos como si NO fuera normal.
7. Si respira, le colocaremos
en posición lateral de seguridad (PLS) siempre que sea posible y
llamaremos a urgencias hasta la llegada de los equipos asistenciales
comprobando en todo momento su respiración.
En lactantes, la PLS resulta
complicada. Debemos procurar poner al lactante en una superficie dura aunque
sea con un soporte, ya que así mejorará la permeabilidad de la vía respiratoria
y disminuirá el riesgo de atragantamiento con vómitos o secreciones.
8. Si el niño no respira y estamos
acompañados de otra persona, debemos indicarle que avise a emergencias (112). Mientras, nosotros no nos separaremos
del niño e iniciaremos la respiración artificial (boca-boca). Para ello, nos colocaremos de
rodillas junto a la cabeza del niño y seguiremos los siguientes pasos:
· Tapar la nariz del niño.
·
Inspirar profundamente.
·
Colocar nuestros labios alrededor de la boca del niño (si es menor de un
año podemos cubrir boca y nariz a la vez de manera que quede completamente
sellada).
·
Hacer
5 insuflaciones de rescate (soplos) uniformes hasta comprobar que
el tórax del niño se eleva. Retirar la boca para tomar aire y observar que el
tórax vuelve a bajar. Entre cada insuflación debemos mantener la posición de la
cabeza y las manos, pero debemos retirar la boca para facilitar la respiración.
9. Comprobar signos de
vida. Para comprobar los signos de vida deberemos observar signos de tos,
movimientos y/o respiración.
·
Si
presenciamos signos de vida: seguir con la ventilación boca a boca a
un ritmo de 20 por minuto hasta la llegada de los servicios de asistencia
comprobando en cada momento su estado de respiración y los latidos de su
corazón.
·
Si
NO presenciamos signos de vida: si el niño sigue inconsciente, no respira, no se mueve o tiene mal
color, son otros signos de que su corazón no late. Iniciaremos las compresiones
torácicas.
10. Realizar las compresiones
torácicas. El objetivo es comprimir el tórax contra la espalda de forma
rítmica para conseguir que la sangre salga del corazón y circule por el cuerpo.
Colocaremos al niño boca arriba en un plano duro y con las extremidades
alineadas y seguiremos estos pasos:
·
Colocar el talón de la mano en el
esternón, justo por debajo de los pezones, nunca en el extremo del esternón. En
los niños menores de 1 año colocaremos 2 dedos, y en niños mayores de 8 años
podemos utilizar las 2 manos.
·
Colocar la otra mano de manera que aguante la frente un poco inclinada
hacia atrás.
·
Aplicar presión hacia abajo en el pecho del niño comprimiéndolo entre
1/3 y 1/2 de su profundidad.
·
Hacer
30 compresiones dejando que el pecho se eleve completamente. Deberemos hacer estas
compresiones de forma rápida, fuerte y sin pausa.
·
A continuación hacer 2 insuflaciones más.
·
Continuar la RCP (30 compresiones cardíacas, seguidas de 2 insuflaciones
y repetir).
11. Llamar a urgencias y comprobar
signos de vida. Si
al cabo de un minuto de empezar la RCP, seguimos solos y no hemos podido llamar
a urgencias (112), deberemos hacerlo ahora aunque para ello tengamos que
abandonar momentáneamente al niño.
A los 2 minutos
deberemos comprobar la eficacia de nuestras maniobras: aparición de signos de
vida y/o respiración espontánea.
12. Finalizar la RCP. Deberemos continuar combinando 30
compresiones torácicas con 2 ventilaciones hasta que:
·
llegue la ayuda del profesional
·
la víctima recupere la respiración efectiva
·
estemos exhaustos
Es
importante recordar que no es recomendable realizar maniobras de reanimación
con el lactante en brazos y en movimiento. Solo de forma excepcional, podemos
movilizar al niño en caso de que nos desplacemos para solicitar ayuda y
continuar las maniobras en el otro lugar.



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