Ø HERIDAS EN LA PIEL
Las heridas de los niños son,
generalmente, el resultado de caídas que causan agresiones en la piel y en
los tejidos adyacentes y subcutáneos. Su importancia o gravedad depende
de cómo se hayan producido. Las heridas más
frecuentes y también las menos
graves son las erosiones, que son desprendimientos de las capas superficiales
de la piel que dejan al descubierto vasos sanguíneos de pequeño calibre, y como
consecuencia producen una hemorragia capilar.
En la erosión se pueden quedar pequeños
fragmentos del material con el que se ha producido el encontronazo: granos de
arena, asfalto u otros. Estas heridas son típicas de rodillas
raspadas o de codos pelados. En los niños, las
caídas accidentales se manifiestan, sobre todo, en las zonas más prominentes
del cuerpo como los brazos o las piernas. Suelen producirse haciendo
deporte, durante los juegos en los que es necesario correr o durante un
paseo en bicicleta o jugando con el monopatín, el patinete o los patines sin
protectores.
Ø CORTES, RASGUÑOS Y ROZADURAS DE LOS NIÑOS
1. Herida incisa. Las
conocemos con el nombre de corte, y se caracteriza por la separación nítida de
los bordes. Es la típica herida producida por un cristal roto o el borde de una
lata. Estas heridas acostumbran a producir hemorragias, porque el objeto que penetra en la
piel abre los vasos sanguíneos que encuentra. Uno de los problemas que
pueden presentar estas heridas es que pueden afectar a otras estructuras aparte
de la piel, como los tendones, los músculos o los nervios
2. Erosiones. Son las heridas más frecuentes en los niños y
también las menos graves. Son desprendimientos de las capas superficiales de la
piel que dejan al descubierto vasos sanguíneos de pequeño calibre, y como
consecuencia producen una hemorragia capilar.
Ø UN PELIGRO COMÚN DE LAS HERIDAS: LA INFECCIÓN
La apertura de la piel facilita la penetración de microorganismos, y el propio objeto
causante puede estar contaminado por gérmenes que se filtran bajo la piel en el
mismo momento del golpe o traumatismo.
Cuando la herida no está demasiado
sucia y se cura adecuadamente con un lavado cuidadoso y la aplicación de antisépticos, es posible que no
ocasione más problemas. Si no se produce infección, la herida cicatriza crece el nuevo tejido y se forman las fibras
que unen los dos bordes. El tiempo de cicatrización acostumbra a ser de
una semana. Según el tipo de piel, puede quedar una marca o una cicatriz.
Sin embargo, cuando se infecta, se puede producir una inflamación de la zona, que aumenta
de volumen, se pone muy roja y duele. La acumulación de células del sistema
inmunitario y de microorganismos muertos da lugar a la formación de pus, una
segregación lechosa y maloliente que supura de la herida.
Ø INFECCIÓN DE LAS HERIDAS POR TÉTANOS
Una de las máximas complicaciones que
se puede presentar es la infección por tétanos, una enfermedad
infecciosa para la que existe vacuna y que está causada por la bacteria
Clostridium tetani que provoca trastornos muy graves
de las funciones nerviosas. Esta bacteria se puede encontrar en
muchos lugares, como la tierra, espinas de plantas o agujas, hierros u objetos
que pueden penetrar fácilmente en la piel.
Si el bacilo del tétanos penetra en
la piel, se puede reproducir en su interior y elaborar una toxina que se
extiende al resto del organismo, sobre todo a los nervios, y que actúa
sobre las contracciones musculares, de manera que puede provocar la rigidez de
diversas partes del cuerpo.
La mejor manera de evitarlo es administrar de forma regular la vacuna antitetánica, que
hoy en día ya se administra rutinariamente a todos los niños, dentro de los
programas de vacunación infantil. Los adultos deberían vacunarse de nuevo
cada 10 años. En caso de no haberlo hecho, después de hacerse una herida
se les debería aplicar una dosis de la vacuna antitetánica.
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